Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta a Mosca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta a Mosca. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de diciembre de 2010

Táctica y técnica II

Seguimos:

Lance. Ya instalados en la postura seguimos sin prisas. He leído a pescadores que lanzan muy pocas veces, incluso a lo largo de una jornada no más de 20 lances. Mi paciencia es más escasa, pero si que es verdad que tampoco es cuestión de lanzar a lo loco. Los primeros lances son los más importantes. Hay que prepararlos y ejecutarlos correctamente si no queremos perder oportunidades.


Otra diferencia con el río es que no vamos sacando línea mientras hacemos falsos lances. Ahora, antes de lanzar, sacamos los metros de línea que vamos a usar. Es mejor empezar en corto e ir añadiendo en sucesivos lances. Para que lo veáis, antes del primer lance saco línea y la dejo en el suelo. Seguidamente la meto en la cesta empezando, importante, por la parte más cercana al carrete. Esto evita enredos al salir después ordenada, primero la cabeza y después el running. Una vez hecho esto …. ¡al turrón!.

Lo dicho, al principio lances cortos para prospectar las zonas cercanas, justo detrás de la rompiente. Cuando quiero llegar más lejos, con la línea recién lanzada y antes de empezar a recoger, saco los metros necesarios y los deposito en la cesta para ganarlos en el siguiente lance. No muchos (2 o 3) por lo que he contado antes de los enredos.

Minimizar los falsos lances. Vuelvo a recordar que no estamos en el río con una caña del #4 y una mosca microscópica. No podemos estar abanicando la caña toda la mañana. Truco: aprovechar el agua para cargar la caña. Sería la primera parte de una doble tracción. Los últimos 6 o 7 metros de la recogida suelen ser improductivos (ojo, no siempre) porque nos quedamos sin agua, así que los usamos para empezar el lance trasero. La resistencia del agua nos ayudará a cargar la caña. En el lance trasero deslizaremos un par de metros más para sacar toda la cabeza lanzadora y ejecutaremos el segundo golpe de tracción. Suficiente para un lance más que decente.

Esta técnica viene muy bien en lugares que tengamos obstáculos detrás, generalmente acantilados o rocas. Aprovechar también que generalmente estamos algo elevados para hacer un lance oblicuo, es decir, en el trasero “apuntar” algo hacía arriba. Ganaremos algún metro más y golpearemos menos moscas.

Otra alternativa para estas situaciones pueden ser los lances rodados, como arranque o directamente como lance final.

Si vamos a lanzar más largo, o vemos que no estamos convencidos que con lo anterior tengamos bien cargada la caña, con otro falso lance debería ser suficiente. Ya depende de la habilidad de cada uno y de las circunstancias del lugar, pero recordad que los peces están en el agua y no en el aire.


Movimiento. Cuando cambio de postura, salvo que me mueva unos pocos metros, y aunque es un coñazo es mejor recoger toda la línea en el carrete y poner la cesta en la parte trasera.
Por dos motivos. Seguridad, ya que andar con la cesta por delante, sobre superficies irregulares, es cuando menos arriesgado. Y segundo, porque al movernos con la línea dentro de la cesta acabará cruzándose y en el siguiente lance tendremos seguramente un lío (bastante más coñazo).

Clavado. No tiene mucho misterio porque habitualmente se clavan solas. La apariencia real de la mosca y sobretodo la naturaleza blanda de sus materiales harán que en bastante ocasiones esta acabe bastante profunda en su boca. Con aguas claras o moscas de superficie se llega a ver al pez y como coge la mosca, pero normalmente se nota un parón o enganchón. Para asegurar el clavado, al tener la línea entre los dedos, tiraremos de ella. La tensión será mayor y el clavado más efectivo que solo con la caña, que seguramente por instinto también levantaremos.


Pelea. Proporcionalmente tiran más que a spinning. Porque pueden cerrar la boca, porque el equipo es más ligero, por lo que sea, pero tiran más. Aconsejo pelear con el carrete. De esta manera se libera la cesta de línea y la podemos colocarla a la espalda. Esto nos da mejor control del pez y ante todo seguridad si tenemos que movernos por las piedras durante la pelea.

El problema viene con la línea que normalmente ya hemos recogido antes de enganchar el pez y que tenemos en la cesta. Lo mejor es que el pez se la lleve, controlando su salida con los dedos contra la empuñadura, hasta que vacíe la cesta y podamos usar el carrete. Pero si la zona es complicada, con rocas donde se pueda enganchar o rozar, pararemos la salida ejerciendo más presión con los dedos y aprovechando los parones para bobinar. Cuando consigamos tener toda la línea recogida ya podemos empezar a actuar con el carrete. Con el freno como arma principal y con la palma de la mano en los momentos que queramos más control. Cuidado con los golpes de la manivela, ya que al estar fija a la bobina gira con ella.


Para sacar el pez del agua, una vez cansado, lo más práctico es vararlo en la orilla para no forzar el equipo.

Bueno y eso ha sido todo el rollo. No me queda más que desear a los que lo intenten buenos golpes de manivela.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Táctica y técnica I

Algunas notas de cómo planteo tácticamente una salida a mosca en el mar, y diversas soluciones técnicas a los problemas que surgen en la orilla.
Previos. Equipamiento mínimo y ligero. Bastante incómodo es andar por las rocas haciendo el cabra como para tener que cargar con trastos. Lo imprescindible:
  • Vadeador, mejor transpirable para moverte con más libertad, con suelas de fieltro para los resbalones y bota integrada para evitar la molesta arena.
  • Chubasquero, que no hace falta que llueva para mojarte.
  • La caña y carrete, es evidente.
  • Cesta devanadora, imprescindible en zonas rocosas. Posiblemente en playas o sitios más llanos se puede evitar, pero aconsejo también su uso.
  • Una bolsa/bandolera/mochila/riñonera o recipiente donde llevar la caja de moscas, un par de bobinas de monofilamento y una navaja/tijera.
  • Por seguridad el móvil y para inmortalizar momentos la cámara o el propio móvil.

Hace tiempo que deje de llevar bobinas de repuesto para la línea. Antes de bajar al pedrero compruebo las condiciones con las que me voy a encontrar y elijo la línea: flotante o intermedia.
Flotante si está bastante parado, que me va a dejar pescar la mayor parte del tiempo con moscas de superficie, y la intermedia si hay algo más de mar. Con estas últimas se evita bastante mejor el arrastre de las olas, cargan la caña más rápido y deslizan mejor para lances largos. Además siguen permitiendo usar moscas flotantes.
Las hundidas rara vez porque habitualmente se necesitan zonas de bastante calado para usarlas, así que las dejo para pescar desde embarcación donde tienen más opciones.

He dicho caja de moscas porque no hace mucho eran “cajas”. Defecto profesional del río y las truchas, pero en el mar no tiene mucho sentido cargar con 100 moscas cuando vas a usar, a lo sumo, media docena. Con las de confianza, que cubran superficie y hundidas, unas grandes y otras más pequeñas y en varios colores suficiente. Una caja. Incluso a veces media docena de moscas en el bolsillo del vadeador son suficientes para jornadas cortas.

Postura. Una vez abajo sin prisa. Seleccionar el punto de lance pensando en que podamos dar con los peces pero sin olvidar la seguridad. Hay que tener en cuenta que tenemos que acercarnos bastante más que a spinning y las retiradas son más complicadas. Dejar pasar algunas olas antes de posicionarnos para ver que pasa. Este tiempo se puede aprovechar para revisar el equipo, el bajo, poner los pelos de la mosca en su sitio y empezar a pensar donde la queremos poner. También es importante que la postura nos permita el lance con cierta comodidad y que, en el maravilloso caso que enganchemos un pez, tengamos opción de sacarlo. Una caña de mosca ni arrastra ni levanta como una de spinning.

Bueno, otro día más, de como lanzar, clavar y pelear bonitas lubinas.

viernes, 20 de agosto de 2010

VUELTA DE VACACIONES

Se acabaron las vacaciones, o por lo menos gran parte de ellas, así que haber si quitamos la depresión contando batallitas y de paso animamos el Blog, que anda bastante parado.
Comentar previamente que la temporada continental ha sido discreta. Nos ha fastidiado los mejores cotos las riadas, pero en algún rinconcito (desechado por la mayoría) nos hemos divertido:

En el mar esta primavera las sierras se han dejado ver con asiduidad y hemos disfrutado mucho desde los kayaks y con los equipos ligeros:

Bueno, al turrón. Como viene siendo habitual el lugar de destino de las vacaciones familiares la costa levantina. Y entre el buen tiempo, la playa, el chiringuito y la buena mesa ….
…. algún ratito hemos sacado para pescar. La cosa anduvo floja. Anjovas solo aparecieron los primeros días y muy apáticas. No entraban a los señuelos ni a las moscas. Solo conseguimos engañar alguna lanzándoles algo muy distinto: WASABIS.
Los jureles siempre dan la cara y con ellos nos divertimos.

No hice muchas fotos, pero si intente sacar algún video para que se viera el proceso, aunque no era fácil acertar con el lance justo y grabar todo, teniendo en cuenta además que lo tenía que hacer todo yo. Por lo menos esta vez casi no me he cortado la cabeza, marca de la casa cuando me saco auto-fotos.
En este primer video se puede ver la recogida después de haber dejado profundizar la línea hasta los 8-10m. Aunque uso una línea de hundimiento rápido es un proceso lento, sobre todo si lo comparamos con light-jigging por ejemplo. Paciencia. El lance no tiene mucho misterio, solo hay que sacar entre 15-18m.
Como veis hay que darle caña (acabas con el brazo izquierdo molido). También puede valer una recogida a 2 manos, pero a mi me gusta más a una porque creo que la paradiña entre tirón y tirón es muy atractiva para los peces. En este caso el pez se soltó.

Y este otro de la parte final de una pequeña captura. Ya veis como pelean para el tamaño que tienen. Por cierto mi culo es bastante más pequeño jajaja. A media mañana se levanta esa ligera brisa marina: el famoso garbi. Hace bastante incómoda la pesca, pero a su vez activa bastante a los peces.


Lo más divertido es pescar sobre las saltaderas, pero este año no estaban por la labor así que ha tocado buscar zonas querenciosas y pescar prácticamente todo al agua. Se hace pesado porque son muchos lances sin premio, pero es lo que tocaba. La fama cuesta.
Y eso es todo. No ha habido grandes piezas, ni siquiera otras especies distintas como podrían ser serviolas o barracudas, pero hemos quitado el mono de sacar peces a mosca en el mar durante una temporada.
Ahora estamos retomando la pesca autóctona. Alguna pequeña va saliendo.

Seguiremos informando.

viernes, 23 de abril de 2010

PRUEBAS

El pequeño System II ya ha pasado la prueba. Después de un comienzo de temporada de lucios pésimo parace que se van animando. En la última salida salieron 4 en un par de horas. No muy grandes (todo hay que decirlo) pero muy divertidos a mosca y en superficie.


Impresionantes los ataques y ¡¡los fallos!!. Alguno se clavo a la 5ª.

Este en cambio no dio opción. Al primer toque al diver salió como un rayo de debajo de las ramas para comerselo. Buena pelea para ser un lucio y para su tamaño.

Que siga la racha y las pruebas.

miércoles, 24 de febrero de 2010

RESTYLING

Cuando los compras ya sabes que no son los top de la gama, pero dentro de tus limitaciones te parecen los mejores del mundo. Los miras y los remiras. Los tratas con cariño. Los limpias después de cada salida. Los engrasas.

El paso del tiempo es inexorable y después de las primeras rayas el trato ya no es el mismo. Tus ojos se empiezan a fijar en otros. Más bonitos. Más potentes. Más caros. La tentación es grande. Pero reflexionas y piensas: ¡¡Para que cojones me voy a gastar la pasta en un nuevo carrete si no pesco ni hostías!!

Así que te replanteas la situación. Aprovechas esos días que no puedes salir y decides darles un re-styling a tus viejas maquinas.

Los experimentos siempre con gaseosa, así que el primero que pasó por el quirófano fue un antiguo SYSTEM II que estaba olvidado en la caja de los trastos. Buen carrete, pero penalizado por no ser large arbour.

Este era el estado actual


Desmontaje, lijado de la pintura vieja y nuevo pintado. Para ello he utilizado pintura en spray para coches. Además he aprovechando que tenía una superficie importante que me ha prestaba para hacer un pequeño detalle. No se parece a lo que Abel hace con sus carretes usados (recomiendo echarles por lo menos un vistazo) pero un pueblo de sobra.


Además al volver a montarlo descubrí la manera de ajustar más el freno ya que prácticamente en el punto máximo no apretaba. Unas vueltas a una tuerca eran la solución. Pasará a ser el titular para aguas continentales.

Estado reformado


Una vez realizado el experimento, y en vista del éxito, me metí con los KOMA. Aquí ya no había tanto lugar para las florituras así que pintura pura y dura. El proceso:

Estado original

Lijado

Imprimación



Acabado

Las fotos son bastante malas y espero que luzcan mejor con luz natural y sobretodo junto a algún pececito. Lo más laborioso el lijado. Tanto agujerito lo complica mucho. La pintura en capas muy finas, para evitar chorretones. Y para el dibujito utilice una máscara hecha con el papel adhesivo transparente (ese de forrar los libros) que para copiar los dibujos es fenomenal pero que me dio problemas a la hora de despegarla.

Ahora toca probarlos y comprobar la durabilidad de los trabajos.

lunes, 11 de enero de 2010

PESCA A MOSCA Y SEXO

Bueno ya que parece que he captado vuestra atención vamos a hacer como en los programas de la tele: hay que tragarse todo el programa para llegar a la exclusiva. Así que hasta final no se desvela el secreto.

El objeto principal de la entrada es comentar una corta serie de modelos o patrones probados en nuestras aguas. Los que escogería si no pudiese llevar más. Algunos han funcionado y otros por lo menos cumplen con una serie de requisitos para poder funcionar, como pueden ser la facilidad de lanzado, su visibilidad en el agua, su potencial atractivo, … Las esquivas lubinas hacen complicado hacer un análisis exhaustivo y coroborar datos. En fin, algo asi como una pequeña guía rápida que espero pueda despejar dudas a alguno.

Seguro que hay muchos más modelos que funcionan. En Google tecleando Saltwater Flies hay 240.000 enlaces. El catalogo es muy extenso y por lo tanto las dudas se multiplican. Yo monto casí todo lo que veo y que creo que puede funcionar. Es parte también de la diversión. A todas les doy su oportunidad pero reconozco que, como en otro tipo de técnicas, son pocos los patrones en los que confío plenamente. Si analizara las moscas por el tiempo que pasan en el agua 4 o 5 destacarían ampliamente sobre el resto, pero también reconozco que al mar voy siempre con 2 cajas repletas de ellas. Ya veis: consejos doy …

Los criterios básicos en que suelo fijarme para decidirme por un modelo u otro son: APARIENCIA, MOVILIDAD, LANZADO, SENCILLEZ y RESISTENCIA

APARIENCIA
La mosca tiene que parecerse a algo (pez, crustáceo, cefalópodo, …) que la lubina pueda reconocer. El perfil, la forma, la manera de moverse, … Los materiales artificiales son excelentes para conseguir los brillos de los peces.
Los colores llamativos serían una de las excepciones , pero aquí abordamos el aspecto agresivo de las lubinas.

MOVILIDAD
Aparte de asemejarse a algo tiene que parecer vivo. Aquí triunfan los materiales naturales como plumas, marabú, ….
En general para rompientes moscas con plumas y para aguas más tranquilas Clousers o poppers.

LANZADO
Estamos en un medio complicado, con viento, olas, rocas, y necesitamos moscas que sean fáciles de lanzar. Básicamente que sean ligeras y que no sus materiales no absorban excesiva agua. Muchas veces los peces están a nuestros pies, pero tenemos que tener la posibilidad de poner la mosca a 20 o 25 m.

SENCILLEZ
No me complico la vida con montajes laboriosos. Pocos materiales y pocos pasos de montaje.

RESISTENCIA
Lamentablemente nuestras moscas no las estropean las lubinas. Las rocas se encargan de ello, así que patrones que no se desmonten o rompan al de pocos lances o jornadas. No es agradable perder una mosca que te ha llevado 30 minutos en el torno.
Los montajes de plumas suelen llevarlo bien. Los Clousers sufren bastante en la zona de los ojos (se suelen girar) y los montaje de epoxy lo llevan fatal, por eso hace tiempo que su uso es testimonial. Desde embarcación mejor.
Anzuelos inoxidables de marcas reconocidas y de vez en cuando no esta de más reafilar las puntas.

Y estas mis titulares indiscutibles. No me voy a meter en describir paso a paso los montajes porque en la red se pueden encontrar fácilmente.

CLOUSER MINNOWS

La mosca polivalente. Es al mar lo que un tricoptero al río. Fácil de montar y manejar, y sobretodo muy efectiva.

Montaje
Habitualmente los monto en anzuelos del #1/0 y con ojos de cadena. Los pelos de bucktail vienen a dar un tamaño entre 8 a 10cm. Funcionan mucho mejor con poco material, que de aspecto de traslúcida.
Colores naturales pero el más efectivo, y con diferencia, el blanco/amarillo o blanco/chartreuse.

Uso
Este tipo de mosca la uso en aguas tranquilas o ligeramente movidas, ya que con más mar se quedan algo “cortas”.
Playas y rompientes sin mucha ola, espigones, rías... Pescando desde embarcación es otra habitual.
Necesita movimiento. Lo normal es una cadencia de tirones tranquila, pero si veo rechazos o seguimientos subo el ritmo.

SNAKE FLY

Montaje
Montada en un #2/0. Cabeza en pelo de ciervo, collar de marabú y cola de plumas con brillos de flashbou. La cabeza se puede también montar en lana de cordero pero coge más agua y es más difícil de lanzar.
Esta es una mosca voluminosa con un tamaño de unos 15cm. Y los colores como la anterior, naturales o llamativos.

Uso
El pelo de ciervo flota pero al ir usándola va cogiendo agua y se hunde ligeramente. La cabeza desplaza mucha agua al moverla y las plumas de la cola dan mucho movimiento, incluso en parado.
Es buena para agua más movidas, lanzándola entre serie y serie de olas y pegándola tirones cortos pero dejándola también quieta para que el aspecto natural y el movimiento de las plumas y el marabú trabajen solos.
A pesar de su aspecto es una de las más duras, que aguanta bastante bien el uso y los golpes. Algún ojo suelen perder, pero nada grave que un momento en el torno no repare.

SPARSE HALLOW


En realidad es una mezcla entre el patrón de montaje de las SPARSE HALLOW (con el bucktail rebatido hacía atrás) y las SLOOPY DROOPY que llevan plumas. Incluso algo de las FLATWINGS.
Con este patrón lo que se consigue es una mosca con mucho volumen pero poco material y por lo tanto poco peso para lanzarla cómodamente.

Montaje
Anzuelos del #1/0 al #4/0. El truco es utilizar el mínimo material para dar el máximo volumen. Las SPARSE andan por debajo de los 15cm, mientras que las de pluma las hago entre los 15 y 20cm.

Uso
Es un estado intermedio entre las dos anteriores y las uso donde necesito que la mosca se haga notar pero que a su vez sea fácil de lanzar. Mojada y en el aire se compacta, con lo que se consigue lanzar bien, pero en el agua se vuelve a abrir, dando ese aspecto de volumen que necesitamos.
Es la mosca que más uso en las rompientes y lo mismo que la anterior funciona también dejándola quieta de vez en cuando.

POPPERS

Otros clásicos muy pescadores y sobretodo espectaculares. Si hay opciones es lo primero que pongo.

Montaje
Cilindro de foam (suministrados por el amigo Abra) y cola de bucktail con algún brillo. Un Banger clásico, pero pegado a la tija. Lo podemos complicar con forros brillantes, plumas, … pero los peces no creo que agradezcan el trabajo extra. Eso si, siempre con ojos pintados. Manías.
Suelo hacer un tamaño grande en anzuelos #3/0 y otro mediano con un cilindro más fino y un anzuelo de tija larga del #1/0. Y para las minis de las rías uno de 5cm en el #2.
El tamaño y grosor viene marcado por la longitud de la tija, de tal manera que no tapemos la zona de la curva y compliquemos el clavado.

Uso
Evidentemente mejor aguas tranquilas o poco movidas. Recogidas las que queramos: rápidas, lentas, alternadas, …
Los finos funcionan bien al hacerlos deslizar por la superficie con un tirón constante y prolongado, incluso recogiéndolos a dos manos para crear una estela.
Se pueden usar también con líneas intermedias. Estas tiran del popper hacía abajo y los taponazos son más potentes. De todas maneras, y aunque parezca increíble, estos cilindros de foam de 12 o 15 mm salpican y hacen bastante ruido.

Y estas otras algunas a las que suelo dar oportunidades a menudo:

MARABU + PLUMA
Un patrón para los tarpones que tiene mucho movimiento en el agua. Muy fácil de montar. Si ponemos ojos pasaría por un pez pero sin ellos puede ser un txipi.

KRISTAL CHENILLE + PLUMA
Una de las habituales hace unos años que he dejado de usar por las Sparse. Aún así algún rato la suelo poner.

GURGLER
Alternativa a los poppers. Mucho más discreta, la uso cuando los poppers parecen asustar a las lubinas y estas no se atreven a atacarlos. Para aguas calmas haciéndola deslizar por la superficie.


Y eso es todo. Vuelvo a repetir que esta selección es fruto de mi experiencia y en mi limitada zona de pesca, por lo que evidentemente puede cambiar radicalmente para otros pescadores. Por eso animo a los que lo intenten a que hagan también sus propias pruebas. Los triunfos se valoran más si nos ha tocado recorrer un camino, con sus piedras y también sus pequeños atajos, pero olvidémonos de las “autopistas”. Estamos en la sociedad del "aquí y ahora". Del “como, donde, cuando y con que” en el que se pierde el valor de la búsqueda.

Bueno, si habéis llegado hasta aquí esperando algún comentario relacionado con el titulo es que realmente estáis muy salidos jajaja.

Evitemos que a la pesca a mosca en el mar le pase como al sexo, que es algo de lo que se habla mucho pero se practica poco.
Asi que ya sabéis: A PRACTICAR. Lo uno y lo otro, que hay tiempo pá tó.

viernes, 28 de agosto de 2009

UN LARGO Y CALIDO VERANO

Pues eso, que se nos ha acabado el verano así que hay que volver a darle a la tecla de vez en cuando, y que mejor que comenzando por contar algo de lo que ha acontecido durante todo este tiempo.

Empezamos por una salida relámpago allá por finales de Junio a las costas valencianas aprovechando que había que “empadronar” a la familia hasta la llegada de mis vacaciones. Para ir abriendo boca los jureles fueron fieles a la cita.

Image Hosted by ImageShack.us



Después vuelta a casa para una quincena de “Rodriguez” que se saldo con alguna que otra capturilla a mosca desde costa y algo de jigging en el flamante barco de Txema:

Image Hosted by ImageShack.us

Image Hosted by ImageShack.us



Y ya por fin las esperadas vacaciones. Al final, y por diversos motivos, las salidas fueron más bien escasas (comparado con otros años) y limitadas en el tiempo, pero por aquellos lares esto no es impedimento para hacer buenas pescas.

Lo que digo todos los años, para un pescador del Cantábrico, acostumbrado a pocas capturas, clavar 8 o 10 peces en un par de horas es todo un acontecimiento y te carga las pilas para el resto del año.

En las primeras salidas las anjovas se dejaron notar. Peces pequeños (sobre el kilo o kilo y medio) pero peleones con un equipo comedido. Lo mejor es que las tomadas eran a pez visto, no en superficie como se podría imaginar (me faltaba velocidad de brazo para engañarlas), sino con streamers manejados a menos de 1 metro de profundidad.
Ahora bien cuando estaban realmente activas lo más productivo era lanzar en la trayectoria de los señuelos de spinning de mis compañeros de embarcación. Detrás casí siempre llevaban unas cuantas anjovas, a veces no muy decididas a morder los hierros o maderas que les presentaban, pero un buen matojo de plumas y brillos en su campo de visión les hacía normalmente cambiar de idea. Alguna muestra de las alimañitas:

Image Hosted by ImageShack.us

Image Hosted by ImageShack.us

Image Hosted by ImageShack.us



Eso si, al cabo de 5 o 6 capturas las moscas empezaban a notar cierto deterioro:

Image Hosted by ImageShack.us



Los jureles también han sido protagonistas. Estos habitualmente más profundos que las anjovas. Aquí la técnica consistía en dejar hundir la mosca hasta los 8 o 10 metros y recoger a tirones rápidos. Las tomadas eran brutales y las peleas de estos peces increíbles para su tamaño (entre el medio kilo y el kilo).

Image Hosted by ImageShack.us

Poco más. A spinning ha caído alguna anjova pero en cuanto las conseguíamos acercar al barco cambiaba a la de mosca. Y a light jigging salieron un par de serviolitas como esta:

Para los que quieran datos el equipo estaba compuesto por una caña TFO TiCrX del #8, con un carrete ORVIS BATENKILL LARGE ARBOUR y una línea hundida TENNY 350. El bajo muy simple de unos 2,50 metros de mono del 0,40. Evidentemente este bajo no aguanta los dientes de las anjovas (un par de moscas ya me robaron) y para no poner acero (para mi gusto muy llamativo) le colocaba un tramo de unos 25cm de mono del 0,90 que aguantaba bastante bien.

Las moscas las de siempre: clousers u jigies, y siempre con algo de amarillo o chartreuse en el montaje.

De vuelta a casa retome las olvidas lubinas y la verdad es que tuve suerte al encontrar durante un par de días bastante actividad en las orillas de una playa. Peces pequeños pero que andaban detrás de los bálamos de parrotxa, con saltos, persecuciones, chapotazos, … todo este espectáculo a 10 o 15 metros de la orilla. Me recordaba (salvando las distancias) a esos videos de los stripers bass yanquis. Alguna fue saliendo:

Image Hosted by ImageShack.us


Ahora he cambiado temporalmente las cañas y las costas por lo hierros y los rastrojos. Mal año. Mucha sequía. Codorniz hay poca, aunque tampoco vamos a ellas desde que hace 2 años no tenemos perro, y las palomas no han criado como otros años. La única alegría es que perdices se ven bastantes. Ya veremos las que quedan en Octubre.


Aqui el amigo Txema que no sabemos si las mata del susto o con la escopeta jajaja


Y eso ha sido todo, que no es poco.

jueves, 21 de mayo de 2009

Truchas salmoneras

Llevaba unos cuantos años marginando de alguna manera la pesca de la trucha. Nunca he llegado a romper del todo el hilo, pero había bajado muchisimo el pistón desde las locuras de los primeros años, cuando era capaz de recorrer 100km para pescar 2 horas.

En primer lugar por razones familiares. Esta pesca necesita muchas horas, de las que no he dispuesto por dedicarlas a los enanos. Y en segundo lugar por que me harte de pagar cotos, viajes, licencias y todo para sacar cuatro miasmas (si las había), muchas de plástico, y pegarme por un sitio para lanzar.

Pero las condiciones cambian. Los críos se hacen mayores y no requieren tanta atención. Los “permisos” son más fáciles de obtener. Y sobretodo si hay alguien que sigue en la brecha, investigando sitios, sacando conclusiones (y hasta los permisos jajaja) y brindándote la oportunidad de compartirlas, la verdad es que es todo un lujo y se retoman viejas emociones.

Este miércoles tuve la oportunidad de compartir una jornada con este amigo. Para la ocasión me tenía reservado un coto salmonero cántabro, sacado con la única intención de pescar truchas.

Queríamos estar en el río al amanecer para tentarlo a spinning. Así que madrugón al canto. Al ser los de salmón cotos de relativa pequeña extensión lo recorrimos bastante rápido. Otra ventaja es que el coto era para nosotros solos (no pudo venir el tercer colega) y te lo tomas con más tranquilidad. Y así empezamos la jornada. Alternando los lances con concretas explicaciones de posturas, lugares, maneras, … hasta la mosca que se debía colocar. Coto de pesca con guía.

El spinning no dio para mucho (una sola captura que volvió el agua) así que después de aprovechar para reponer fuerzas en el bar del pueblo (al que entramos con cañas y todo), montamos los equipos de mosca.



En el primer punto donde localizamos truchas comiendo, Txema me cede el honor y saco la primera. Lo que para mi ya era una trucha muy maja me advierten que era el tamaño medio de las que por allí habitan. ¡La cosa prometía!.



Pero el día y el río no se contagiaron de la generosidad de otros y para las 7 de las tarde el balance era de 5 capturas y otras tantas sueltas, pero las grandes truchas no habían dado la cara.


Quedaba lo mejor, el sereno, pero la cosa no pintaba bien. No se movían ni moscas ni truchas. Mientras esperábamos, recomponíamos bajos, seleccionábamos moscas y decidíamos la estrategia sentados a la orilla del río, vemos un toque. Justo en la orilla, en 15cm de profundidad, y a tiro de mosca. No apreciamos el tamaño, pero no nos parecía excesivo. Txema hace los honores y sin levantarse le lanza la mosca, pero una ramita que colgaba impide un lance limpio y la trucha se espanta.

Nos colocamos. Txema elige una postura que ya conoce de otros años. Ya tiene saltando 4 pero se que va a esperar prácticamente a última hora para abordarlas.

Yo me quedo a la cola de una gran corriente, pero a la media hora todavía no se ha movido ninguna. Los augurios no son nada buenos. Me queda otra media hora de luz y decido remontar la corriente. Miro atrás y Txema sigue esperando mientras las truchas se ceban. ¡Que temple!. Yo ya las hubiera tirado la mosca, y espantado probablemente.

Vuelvo a ver comer a esa que lanzamos mientras estábamos sentados. Pienso en que por lo menos puedo engañar una pequeña. Me coloco para librar la ramita que antes había estorbado. Reviso el trico que llevo puesto. Lance perfecto y … tomada. ¡Sorpresa!. La trucha no es tan pequeña. Se intenta descolgar por la corriente y a duras penas consigo pararla. Al rato intento meterla en la sacadera pero en cuanto la ve de nuevo intenta descolgarse. Al quinto intento por fin se cansa. Ronda el kilo.

Bueno, con otro ánimo decido seguir. Cambio la mosca, que esta hecha puré, y sigo remontando. Prácticamente no veo la mosca en el agua y me sorprenden varias tomadas que fallo. Por fin clavo otra. En esta zona la corriente es mucho más fuerte y al forzarla se me suelta. Del pelo a la anterior. Una pena.

Avanzo otros 10m y vuelvo a lanzar al límite entre remanso y corriente. Lances cortos, a punta de caña. ¡Fallo otras 3 buenas!. Juramentos. Solo logro pinchar una.

Me quedo sin río y sobretodo sin luz. En la última postura lanzo al final de una pequeña corriente lateral. Ahora ya si que no veo la mosca y solo intuyo la trayectoria. De repente veo platear algo a mis pies. Clavo instintivamente y noto la resistencia. ¡Otra buena!. Y otra que se descuelga por la corriente. Se que ya no va a haber más lances así que la peleo un poco más tranquilo. Al rato, y después de unos cuantos intentos, consigo meterla en la sacadera. Otra kilera.

Ya no hay luz para más, pero satisfecho vuelvo al coche. ¡Menuda gozada me he dado!. Gozada y sufrimiento para echarles mano, pero es lo que se le pide a un pez, que venda cara su vida, y estas truchas doy fe de que lo hacen.



Txema no ha tenido mucha suerte y, aunque ha esperado al último momento, no ha conseguido engañar a esas que tenía delante. Saca una estándar en los minutos de descuento.

Cuando llego a casa ya es jueves y, aunque intento no hacer ruido, la dueña de la casa asoma la cabeza por la cocina. ¡Vaya horas!. La visión de los peces parece calmar los ánimos. Otros días hay que explicar que no siempre pescar/divertirse es sinónimo de traer peces. Hoy no hacen falta explicaciones. ¡Te lo has pasado bien! ¿eh?. Pero mañana vas a estar molido.

Esta mañana me ha parecido que el despertador ha sanado con más mala leche de la habitual, pero sobre el sueño prevalecen mis sentimientos de reconciliación, con las truchas, y gratitud, a la persona que lo ha hecho posible. Gracias Txema.

Atún Rojo

Atún Rojo
Imagen capturada por Miguel