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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Táctica y técnica I

Algunas notas de cómo planteo tácticamente una salida a mosca en el mar, y diversas soluciones técnicas a los problemas que surgen en la orilla.
Previos. Equipamiento mínimo y ligero. Bastante incómodo es andar por las rocas haciendo el cabra como para tener que cargar con trastos. Lo imprescindible:
  • Vadeador, mejor transpirable para moverte con más libertad, con suelas de fieltro para los resbalones y bota integrada para evitar la molesta arena.
  • Chubasquero, que no hace falta que llueva para mojarte.
  • La caña y carrete, es evidente.
  • Cesta devanadora, imprescindible en zonas rocosas. Posiblemente en playas o sitios más llanos se puede evitar, pero aconsejo también su uso.
  • Una bolsa/bandolera/mochila/riñonera o recipiente donde llevar la caja de moscas, un par de bobinas de monofilamento y una navaja/tijera.
  • Por seguridad el móvil y para inmortalizar momentos la cámara o el propio móvil.

Hace tiempo que deje de llevar bobinas de repuesto para la línea. Antes de bajar al pedrero compruebo las condiciones con las que me voy a encontrar y elijo la línea: flotante o intermedia.
Flotante si está bastante parado, que me va a dejar pescar la mayor parte del tiempo con moscas de superficie, y la intermedia si hay algo más de mar. Con estas últimas se evita bastante mejor el arrastre de las olas, cargan la caña más rápido y deslizan mejor para lances largos. Además siguen permitiendo usar moscas flotantes.
Las hundidas rara vez porque habitualmente se necesitan zonas de bastante calado para usarlas, así que las dejo para pescar desde embarcación donde tienen más opciones.

He dicho caja de moscas porque no hace mucho eran “cajas”. Defecto profesional del río y las truchas, pero en el mar no tiene mucho sentido cargar con 100 moscas cuando vas a usar, a lo sumo, media docena. Con las de confianza, que cubran superficie y hundidas, unas grandes y otras más pequeñas y en varios colores suficiente. Una caja. Incluso a veces media docena de moscas en el bolsillo del vadeador son suficientes para jornadas cortas.

Postura. Una vez abajo sin prisa. Seleccionar el punto de lance pensando en que podamos dar con los peces pero sin olvidar la seguridad. Hay que tener en cuenta que tenemos que acercarnos bastante más que a spinning y las retiradas son más complicadas. Dejar pasar algunas olas antes de posicionarnos para ver que pasa. Este tiempo se puede aprovechar para revisar el equipo, el bajo, poner los pelos de la mosca en su sitio y empezar a pensar donde la queremos poner. También es importante que la postura nos permita el lance con cierta comodidad y que, en el maravilloso caso que enganchemos un pez, tengamos opción de sacarlo. Una caña de mosca ni arrastra ni levanta como una de spinning.

Bueno, otro día más, de como lanzar, clavar y pelear bonitas lubinas.

4 comentarios:

alfonso dijo...

Hasta ahora de acuerdo contigo en todo lo expuesto en la entrada. Espero con ansiedad la segunda parte.

Un saludo!!!

Dail dijo...

Muy interesante artículo :). ¿Que opinas de las cañas a dos manos para la lubina? Yo, sin tener ni idea sólo le veo ventajas.

Un saludo.

alfonso dijo...

Yo las he probado y son una pasada, mucha más distancia con mucho menos esfuerzo. Roberto Caldeiro las ultiliza mucho en la costa gallega. En breves habrá un artículo sobre el tema en mi blog.

Un saludo

Rpam dijo...

Esperamos ese artículo, Alfonso. Yo he leído alguno y si que parece que tienen ventajas sobre las de una mano. Las he visto usar incluso con los GTs en el trópico. De todas maneras la mayor parte de los pescadores en el mar, por lo que sea, usan las de una mano. No dejan de ser una alternativa a tener en cuenta, pero el menda de momento se queda con las simples ¡¡que ya no me caben!! jajaja.

Atún Rojo

Atún Rojo
Imagen capturada por Miguel